
El 2011 me trajo algunas cosas buenas, divertidas, maravillosas, super disfrutables e inolvidables, pero también me regaló -a cambio y al por mayor- muchas más cosas medio agridulces, medio injustas, medio duras, medio dolorosas y un tanto difíciles de asimilar que no dejan más que aprendizaje y demás asuntos para no repetir jamás...
Pero bueno, ese año fatal y surrealista -que Brandon despide a puntapiés- está por acabarse y viene uno nuevecito!!! En nombre mío y del elefantito azul (que heredará todos mis bienes cuando yo pase a mejor vida), les mandamos abrazos en exceso y muy buenos deseos para todos!!!
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